St. Dominic Catholic Church

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Homilies


2019-6-16-Trinity-Sunday-YrC-Spanish

Homilía para la Santísima Trinidad + Día de los Padres

P. Roberto Corral, OP

Iglesia Santo Domingo, Los Ángeles, CA

16 junio 2019

 

Título: Dios Es Grande y Dios Es Amor

Tema: Jesús Nos Invita a la vida de la Santísima Trinidad para compartir su amor con los demás.

Lecturas: Proverbios 8,22-31; Romanos 5,1-5; Juan 16,12-15

 

¡Allahu 'akbar! Esta es una exclamación árabe que quiere decir, “Dios es grande!” Es una alabanza a Dios que proclaman muchos musulmanes alrededor del mundo en su culto a Dios. Pero también, lamentablemente, ¡Allahu akbar! es la frase que gritan muchos terroristas musulmanes antes de matar a la gente o antes de hacerse estallar en medio de una muchedumbre.

 

¡Allahu 'akbar! ¡Dios es Grande! Me imagino que Dios debe avergonzarse cuando ve que la gente comete actos de violencia después de invocar su santo nombre de esta manera. Pero antes de que juzguemos a los musulmanes o a su religión, debemos acordarnos que no son solamente los musulmanes en nuestros días que han cometido atrocidades en el nombre de Dios. Los católicos, los protestantes, los judíos, los budistas, los hindús – todas las religiones principales en el mundo – en algún momento, han cometido horribles actos de violencia en el nombre de Dios, creyendo que su dios estaba complacido y a favor de esa violencia. Pero esta forma de pensar revela una fe y una espiritualidad fanáticas y muy, muy inmaduras. Y también, da una imagen muy equivocada de Dios.

 

Hoy celebramos la gran fiesta de la Santísima Trinidad. La iglesia católica nos da esta oportunidad cada año para reflexionar acerca de quién es Dios y cómo es Dios. Por lo que quiero hacer a cada uno de ustedes hoy esas dos preguntas: “¿Quién es Dios para ti?” o sea, ¿cuál es la imagen que tú tienes de Dios? Y “¿Cómo es Dios para ti?” en otras palabras, ¿cómo crees tú que actúa Dios? Lamentablemente, para muchos católicos, su imagen de Dios es de un juez o un policía siempre esperando que hagamos algo mal para juzgar y condenarnos. Para ellos, Dios es un enojón que siempre castiga y que tiene que ser aplacado. La imagen que tenemos de Dios nos afecta mucho, y hasta puede determinar quiénes somos y cómo somos nosotros. Ya les he dicho en una homilía anterior que nuestro Dios no es ni juez ni policía ni enojón. Les he dicho que las palabras más importantes en toda la Biblia; las palabras más importantes de nuestra fe católica cristiana se encuentran en 1 Juan 4,8, que dice así: “Dios es amor.” Repítanmelo por favor: Dios es amor. En otras palabras, no es simplemente que Dios ame o que tenga amor, sino que Dios es amor. Amor es su esencia; Dios no puede no amar. Solo actúa motivado por amor.

 

Y aparte de creer que Dios es amor, nosotros los cristianos creemos lo que celebramos hoy: que nuestro Dios es una Trinidad de personas – Padre, Hijo y Espíritu Santo. Entonces, para nosotros Dios no es una sola persona aislada o ensimismada. Al contrario, Dios es una comunidad de personas, una comunidad de amor perfecto: el Padre y el Hijo se aman perfecta y completamente, y ambos aman al Espíritu Santo de la misma forma. Jesús dice en el Evangelio de hoy que todo lo que tiene el Padre es suyo y que el Espíritu recibirá de lo suyo y se lo dará a los discípulos. Por lo tanto, en la Trinidad no hay rivalidad, competencia o el deseo de aferrarse a lo que es suyo, sino que todo es libre y totalmente compartido. Cada persona de la Santa Trinidad se da por completo al otro, y cada persona está completamente recibida en amor por el otro. De esta manera, Dios modela para nosotros a lo que él nos llama: a llevar una vida de amor.

 

Creer que Dios es amor y que es una Trinidad, una comunidad de amor, tienen dos consecuencias importantísimas para nosotros. Primero, si Dios es amor, entonces Dios no castiga – repítanmelo por favor – Dios no castiga. Así que, por favor, no digan a sus hijos o nietos que si hacen algo mal, Dios les va a castigar. No planteen esa imagen equivocada de Dios en la mente de los niños. Dios no castiga porque Dios es amor. Y, de igual manera, Dios no juega con nosotros; no nos manipula. Es decir, Dios no nos manda pruebas para ver hasta dónde puede estirarnos. Dios no es así. En cambio, Dios nos acompaña en nuestros dolores; Dios sufre con nosotros, y nos apoya para que podamos superar nuestros problemas. Segundo,  porque Dios es una Trinidad, una comunidad de amor, Dios quiere que actuemos con amor como él. Entonces, al igual que Dios fomenta el amor en la comunidad de su Trinidad de personas, él quiere que también nosotros fomentemos amor en todas nuestras comunidades de familia, amigos, en el trabajo, en la escuela, en nuestra parroquia, en la comunidad civil, y en todas partes.

 

Ahora bien, por ser Día de los Padres, quiero dirigir algunas palabras a ustedes padres de familia y hombres que han apoyado y guiado a otros como un verdadero padre. Hace algunos años, se realizó un estudio que demostró que el factor más importante que ayuda a los niños a continuar practicando su fe católica cuando crecen es que sus papás vayan a la iglesia con ellos cuando son más jóvenes. Es incluso un factor más importante de que sus madres los acompañen a la iglesia. Esto no disminuye la importancia del papel de la madre, sino que subraya la importancia del rol y del ejemplo del padre. Entonces, todos ustedes hombres que están presentes, gracias simplemente por estar aquí en Misa hoy; gracias especialmente a ustedes hombres que vienen a Misa regularmente con sus familias. ¡Qué buen ejemplo están dando a sus hijos, nietos y todos aquellos que los admiran!

 

Pero la importancia del papel y ejemplo de un padre no se termina por ir a Misa. Nosotros  hombres necesitamos entender el gran impacto que podemos tener a los niños. Los niños necesitan tener buenos modelos masculinos, además de lo que ven y reciben de sus madres y otras mujeres en sus vidas. Desafortunadamente, demasiados padres simplemente no están lo suficientemente presentes para sus familias por varias razones. Y algunos padres dan un mal ejemplo a sus hijos al beber demasiado o por ser demasiado machistas. Como dice la canción de Beatriz Adriana:

 

 

No tienes respeto
Ni amor a tus hijos
No das para el gasto
No hay un sueldo fijo...

 

Yo ya no aguanto más una vida así,
Yo necesito un hombre que me haga feliz
Ya no soporto más esta situación,
Yo necesito un hombre
No un macho panzón...

 

 

¡Gracias a ustedes hombres que están aquí por no ser machos panzones! A lo mejor son panzones, pero al menos no son machos. En serio, tanto los niños como las mujeres necesitan un hombre verdadero no un macho panzón. Los niños necesitan un padre responsable, comprensivo, compasivo y solidario. Entonces, a ustedes hombres aquí, gracias por tratar de ser hombres y padres verdaderos. ¡Los hombres verdaderos van a Misa! ¡Los hombres verdaderos tratan a amar como Dios! ¿Amén? ¡Amén! Es preciso que dejen a sus hijos no solo una herencia de dinero o una casa o un auto, sino la herencia que más van a ocupar– su fe, sus buenos valores, su buen ejemplo, y, sobre todo, su amor. Que Dios bendiga a ustedes verdaderos hombres, padres y figuras paternas.